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Inversiones · Evaluación de proyectos

VAN, TIR y payback: evaluar inversiones sin errores

5 min de lectura · Finanzas corporativas

Comprar una máquina, abrir una sucursal, lanzar una línea nueva: toda inversión compite por el mismo capital escaso. VAN, TIR y payback existen para comparar esas alternativas con la misma vara. Bien usados, ordenan la decisión; mal usados, la disfrazan de rigor.

Qué mide cada indicador

VAN — Valor Actual Neto

Cuánto valor crea el proyecto, en plata de hoy. Trae todos los flujos futuros al presente con una tasa de descuento y les resta la inversión inicial. VAN positivo: el proyecto rinde más que el costo del capital y crea valor. Es el criterio rey: mide valor en moneda, no en porcentaje.

TIR — Tasa Interna de Retorno

El rendimiento porcentual implícito del proyecto. Es la tasa que hace el VAN igual a cero. Se acepta el proyecto si la TIR supera el costo del capital. Intuitiva y fácil de comunicar, pero con trampas cuando se la usa sola.

Payback — Período de recupero

Cuánto tarda en volver la plata. Mide el tiempo hasta recuperar la inversión inicial. No mide rentabilidad: mide exposición al riesgo y a la liquidez. Útil como filtro complementario, sobre todo en contextos inciertos; insuficiente como criterio único.

Los cinco errores más comunes

1. Decidir solo por payback. Ignora el valor tiempo del dinero y todo lo que el proyecto genera después del recupero. Un proyecto que devuelve la inversión en 18 meses y muere ahí puede ser peor que uno que tarda 3 años y genera flujos por 10.

2. Elegir por TIR entre proyectos de distinta escala. Una TIR de 45% sobre una inversión chica puede crear mucho menos valor que una de 25% sobre una inversión grande. Cuando los proyectos son mutuamente excluyentes, manda el VAN.

3. Usar una tasa de descuento arbitraria. La tasa no es un número de la galera: debe reflejar el costo de capital del negocio y el riesgo del proyecto. Subestimarla infla el VAN y aprueba proyectos que destruyen valor.

4. Mezclar flujos nominales con tasas reales (o al revés). El error clásico en contextos inflacionarios. La regla de consistencia es simple: flujos nominales se descuentan con tasa nominal; flujos en moneda constante, con tasa real. Mezclarlos distorsiona el resultado por completo.

5. Olvidar el capital de trabajo y los flujos incrementales. El proyecto se evalúa por los flujos que agrega o quita al negocio —incluyendo la inversión en inventarios y cuentas por cobrar que exige crecer—, no por su contabilidad aislada.

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indicadores, una sola lectura: el VAN decide, la TIR comunica el rendimiento y el payback dimensiona el riesgo de liquidez. Ninguno reemplaza a los otros dos.

Criterio estándar en finanzas corporativas (Brealey, Myers & Allen)

Cómo comparar proyectos con la misma vara

La disciplina importa más que la fórmula. Todos los proyectos que compiten por capital deberían evaluarse con la misma moneda (constante o nominal, pero una sola), la misma tasa base ajustada por riesgo, el mismo horizonte de análisis y los mismos supuestos macro. Y siempre con escenarios: un VAN que solo es positivo en el escenario optimista no es un proyecto, es una apuesta.

Para una PyME, este marco tiene un beneficio adicional: profesionaliza la conversación con bancos e inversores. Presentar una inversión con flujos incrementales, tasa justificada y análisis de sensibilidad cambia la calidad del diálogo —y muchas veces, el costo del financiamiento.

«La TIR enamora, el payback tranquiliza; pero el que paga los sueldos es el VAN.»

Fuentes: Brealey, Myers & Allen, Principles of Corporate Finance (13.ª ed.); Damodaran, Applied Corporate Finance; Graham & Harvey, The Theory and Practice of Corporate Finance (Journal of Financial Economics, 2001).

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