Comprar una máquina, abrir una sucursal, lanzar una línea nueva: toda inversión compite por el mismo capital escaso. VAN, TIR y payback existen para comparar esas alternativas con la misma vara. Bien usados, ordenan la decisión; mal usados, la disfrazan de rigor.
Qué mide cada indicador
VAN — Valor Actual Neto
Cuánto valor crea el proyecto, en plata de hoy. Trae todos los flujos futuros al presente con una tasa de descuento y les resta la inversión inicial. VAN positivo: el proyecto rinde más que el costo del capital y crea valor. Es el criterio rey: mide valor en moneda, no en porcentaje.
TIR — Tasa Interna de Retorno
El rendimiento porcentual implícito del proyecto. Es la tasa que hace el VAN igual a cero. Se acepta el proyecto si la TIR supera el costo del capital. Intuitiva y fácil de comunicar, pero con trampas cuando se la usa sola.
Payback — Período de recupero
Cuánto tarda en volver la plata. Mide el tiempo hasta recuperar la inversión inicial. No mide rentabilidad: mide exposición al riesgo y a la liquidez. Útil como filtro complementario, sobre todo en contextos inciertos; insuficiente como criterio único.
Los cinco errores más comunes
1. Decidir solo por payback. Ignora el valor tiempo del dinero y todo lo que el proyecto genera después del recupero. Un proyecto que devuelve la inversión en 18 meses y muere ahí puede ser peor que uno que tarda 3 años y genera flujos por 10.
2. Elegir por TIR entre proyectos de distinta escala. Una TIR de 45% sobre una inversión chica puede crear mucho menos valor que una de 25% sobre una inversión grande. Cuando los proyectos son mutuamente excluyentes, manda el VAN.
3. Usar una tasa de descuento arbitraria. La tasa no es un número de la galera: debe reflejar el costo de capital del negocio y el riesgo del proyecto. Subestimarla infla el VAN y aprueba proyectos que destruyen valor.
4. Mezclar flujos nominales con tasas reales (o al revés). El error clásico en contextos inflacionarios. La regla de consistencia es simple: flujos nominales se descuentan con tasa nominal; flujos en moneda constante, con tasa real. Mezclarlos distorsiona el resultado por completo.
5. Olvidar el capital de trabajo y los flujos incrementales. El proyecto se evalúa por los flujos que agrega o quita al negocio —incluyendo la inversión en inventarios y cuentas por cobrar que exige crecer—, no por su contabilidad aislada.
indicadores, una sola lectura: el VAN decide, la TIR comunica el rendimiento y el payback dimensiona el riesgo de liquidez. Ninguno reemplaza a los otros dos.
Criterio estándar en finanzas corporativas (Brealey, Myers & Allen)Cómo comparar proyectos con la misma vara
La disciplina importa más que la fórmula. Todos los proyectos que compiten por capital deberían evaluarse con la misma moneda (constante o nominal, pero una sola), la misma tasa base ajustada por riesgo, el mismo horizonte de análisis y los mismos supuestos macro. Y siempre con escenarios: un VAN que solo es positivo en el escenario optimista no es un proyecto, es una apuesta.
Para una PyME, este marco tiene un beneficio adicional: profesionaliza la conversación con bancos e inversores. Presentar una inversión con flujos incrementales, tasa justificada y análisis de sensibilidad cambia la calidad del diálogo —y muchas veces, el costo del financiamiento.
«La TIR enamora, el payback tranquiliza; pero el que paga los sueldos es el VAN.»
¿Tenés una inversión en carpeta y querés evaluarla con criterio?
En ADN modelamos tus proyectos con VAN, TIR y escenarios de sensibilidad, listos para presentar a bancos e inversores.
Agendá una reunión sin cargo